11.7.05

Introducción: El grado de congelación de la voluntad

"´Por fin llega la hora que te envuelve en la nube dorada de la ausencia del dolor; en que el alma goza de su propia lasitud, abandonándose con deleite a la lentitud de sus movimientos y pareciéndose, en su paciencia, al juego de las olas que, en las orillas de un lago, en un día tranquilo de verano, bajo los reflejos multicolores de un cielo crepuscular, entrechocan una y otra vez y se callan -sin fin, sin objetivo, sin saciedad y sin deseos-, tranquila y deleitándose en el flujo y reflujo rítmico que se armonizan en el aliento de la naturaleza´. Tales son las palabras y los pensamientos de todos los enfermos, pero cuando les llega esta hora, después de un breve goce, les invade el aburrimiento. Pero el aburrimiento es el viento de deshielo para la voluntad congelada: esta se despierta y comienza a suscitar un deseo después de otro. Desear de nuevo, es el síntoma de la convalecencia y de la curación."

FRIEDRICH NIETZSCHE

Miscelánea de opiniones y sentencias, aforismo 349