20.8.05

La cibernética del sí mismo: un enfoque lógico-formal de la experiencia


La antropología comunicativa de Gregory Bateson ofrece una perspectiva de la experiencia desde un enfoque sistémico y formal. Dicho enfoque se destaca principalmente por la teoría del doble vínculo. La importancia de esta teoría es que se basa en lo que Bateson tiende a denominar deutoroaprendizaje. El deuteroaprendizaje señala que todo sistema biológico es capaz de cambios adaptativos, los cuales revisten muchas formas que dependen de la dimensión y de la complejidad del sistema desde el cual se observen. Estos cambios pueden ser vistos sin más como circuitos de retroalimentación cuya acción se abre mediante procesos regulares de ensayo y error. La comparación de estos procesos permite que el cambio adaptativo sea experimentado jerárquicamente como una vivencia o como una experiencia. En este sentido, los sistemas biológicos no sólo pueden resolver problemas particulares, sino que también forman hábitos que se aplican a la solución de las diversas clases de problemas que se presentan en su vida social.


Esto significa sin más que los sistemas biológicos pueden actúar a partir de suposiciones o de premisas lógicas para poder resolver las diversas clases de problemas a los que se enfrentan. No obstante, el número de suposiciones o de premisas con los que un sistema biológico cuenta, esto es, en función de darle solución a una clase particular de problemas, siempre es menor que el número de elementos formales que constituyen a esa clase de problemas. En otras palabras, los sistemas biológicos siempre parten de un número menor de premisas respecto a las que tiene aquello que conforma la clase de problemas a los cuales se enfrentan. Por dicha razón, los sistemas biológicos usan habitualmente esas premisas para experimentar los cambios adaptativos que necesitan vivir, sobretodo, para actuar según la dimensión y la complejidad del sistema en el cual están insertos. Siguiendo este enfoque, el deuteroaprendizaje implica que los sistemas biológicos, en tanto que son organismos vivientes, tienen el hábito de aprender sobre lo aprendido, esto es, aprenden a aprender.


Desde esta perspectiva, el doble vínculo es un concepto que se presenta como una forma de pensar temas análogos, es decir, sirve para pensar el contenido de las premisas que significan la vivencia habitual que un sistema biológico puede experimentar al interior del sistema en el cual se inserta. De tal modo, el doble vínculo es una concepción que permite pensar analógicamente la experiencia que un sistema biológico determinado vive en el entorno dónde interactúa. En términos conceptuales, la teoría del doble vínculo está referida a la relación mental que un sistema biológico tiene respecto a la dimensión y a la complejidad del sistema en el cual existe. ¿Pero cuál es la relación mental que caracteriza a los sistemas biológicos humanos?


De entrada es menester considerar que las características del sistema ambiental en el cual los sistemas biológicos humanos se insertan, son características mentales: no son inmanentes solamente a una de las partes, sino al sistema ambiental en su totalidad. A modo de ejemplo, se puede decir que un sistema binario de operaciones y comandos es mental, siempre y cuando se considere el sistema en el cual se inserta y cobra su sentido. Una computadora piensa y es mental, en tanto se inserta en un sistema biológico humano –esto es, en tanto que es manejada por un individuo- y en tanto que dicho sistema biológico está insertado en un sistema ambiental -es decir, en tanto que habita un espacio físico determinado-. Todo sistema describe entonces una mentalidad dependiendo desde dónde se considere la totalidad sistémica en la que ese sistema se encuentra insertado.


El enfoque de Bateson parte del hecho de que en la mente no existen cosas, ni objetos, ni acontecimientos: sólo existen transformaciones, perceptos e imágenes, así como existen las reglas para construir estas transformaciones perceptos e imágenes. En este sentido, el doble vínculo es un concepto que sirve para pensar las relaciones dadas por estos temas análogos, es decir, permite discernir las diferencias dadas entre el contenido de las premisas (esto es, el contenido de lo que hay en la mente, a saber: transformaciones, perceptos e imágenes) y las premisas mismas (es decir, las premisas o las reglas que permiten construir mentalmente esos contenidos, sobretodo, en función de las exigencias adaptativas que el sistema biológico humano experimenta en su entorno).


Según Bateson, las premisas de los contenidos vivenciales que experimenta un sistema biológico humano, es decir, las reglas de hábito que le dan sentido a las transformaciones, a los perceptos e imágenes, no son susceptibles de presentarse como simples pensamientos conscientes. Y es que aquello que explica a la sustancia de las cosas en el mundo, no puede invocar ninguna diferencia ni ninguna idea, sino sólo invoca las fuerzas o los impactos que la hacen vivible en tanto experiencia. Esto es decir que lo que explica al mundo es indiferente a aquello que le da una forma vivencial a las cosas que en él existen (y que hacen posible su comunicación). En el sentido inverso, los sistemas biológicos humanos sólo son capaces de invocar diferencias e ideas que remiten a las fuerzas o a los impactos de la sustancia que explica las cosas en el mundo.


Sin embargo, es necesario remitir a la percepción y división de las clases de problemas a los que los sistemas biológicos humanos se enfrentan, sobretodo, al estar insertos en un sistema ambiental cuya dimensión y complejidad los supera. Por un lado, existen los problemas de cómo son las cosas, qué es una persona, y qué clase de mundo es éste –los problemas ontológicos-. Por otro lado, existen los problemas de cómo conocemos las clases de cosas del mundo que habitamos –los problemas epistemológicos-. Sin embargo, no hay un concepto que integre a la vez el conocimiento de los problemas ontológicos o epistemológicos, esto es, no existe una concepción que formalmente los contenga o abarque en combinación. Según Bateson, los conceptos tales como estructura cognitiva o estructura del carácter, no logran sugerir que la importancia radica en considerar al cuerpo en tanto suposiciones habituales y premisas implícitas en la relación dada entre el hombre y el ambiente. Y es que Bateson considera que los sistemas biológicos humanos están ligados por una red de premisas (epistemo-onto-lógicas) que son parcialmente autovalidantes para dicho sistema. ¿Pero cómo se relacionan los sistemas biológicos humanos con esta red de premisas, y como ocurren los cambios adaptativos que dichos sistemas experimentan?

Las premisas con las que cuenta el sistema biológico humano prueban que los cambios adaptativos que dicho sistema habitualmente experimenta, surgen por la apertura de un circuito que es por demás capaz de retroalimentar comparativamente la viveza de sus contenidos, esto es, a partir de la percepción sustancial de las cosas en el mundo. Es decir que los sistemas biológicos humanos son capaces de hacer pasar el contenido formal de sus premisas, por un circuito de diferencias que las relaciona con el conjunto de vivencias que dicho sistema ha podido experimentar en su vida. Para Bateson, las diferencias que pasan por ese circuito, son diferencias que hacen diferencias: son diferencias que constituyen ideas. En este sentido, la idea es una diferencia que hace una diferencia, lo que es decir que la idea es un “bit” o unidad de información.


El hecho de que los sistemas biológicos humanos puedan hacer pasar el contenido formal de sus premisas por un circuito diferencial, esto es, por un circuito que hace inteligible la experiencia de su existencia, significa que dichos sistemas están propensos a experimentar lo que Bateson denomina “la cibernética del sí mismo”. Esta cibernética plantea que las ideas son inmanentes a una red de vías causales por las que se trasmite información que concierne a las transformaciones de la diferencia. Así pues, las ideas del sistema se configuran a partir de una estructura binaria no limitada por la conciencia, lo que es decir que se configuran como una red extendida cuya inmanencia recorre las vías causales de toda mentación inconsciente. Por tanto, el cuerpo de un sistema biológico humano es un circuito abierto a otros sistemas, sin embargo, la inmanencia de la red extendida de sistemas no queda limitada por el cuerpo, sino que se extiende a todas las vías causales por las que se puede transmitir información en tanto que dicha información es un bit o una unidad de diferencia.(→)

Abril 2001
(actualizado para Filum ©®™)